lunes, 25 de junio de 2012

El retablo de Maese Pedro. Manuel de Falla

Esta entrada es la primera de una serie (no sé cuantas, igual es la primera y la última, total aquí mando yo y escribo lo que me da la gana) que pienso dedicar a la figura de Don Quijote en la música. Esto se debe simplemente a que el otro día estuve escuchando una ópera homónima de Cristobal Halffter y he sentido curiosidad por conocer obras que tomen este personaje o circunstancias de la novela como punto de partida. Si os interesa el tema aquí tenéis un enlace en el que encontraréis obras: http://cvc.cervantes.es/actcult/quijote_musica/default.htm

Yo simplemente hablaré o daré a conocer aquellas que me gustan o me parecen interesantes, sin ningún ánimo de ser exhaustivo o de hacer una catalogación completa. Y comenzaré por El retablo de Maese Pedro, que casualmente se estrenó tal día como hoy, 25 de junio de 1923 en París en una representación privada en el salón de la princesa Edmond de Polignac (la misma que encargó otras obras como Renard, de Stravinsky) Tampoco está de más decir que la primera audición pública de la obra se realizó en Sevilla, el 23 de marzo de 1923, por la Orquesta Bética de Cámara bajo la dirección de Falla.

En esta ocasión pondré 2 vídeos de la misma obra, la primera una grabación no sé si decir histórica, con Ataulfo Argenta a la batuta: http://youtu.be/sjEnq4Vwydc

Y una 2ª versión, escenificada con sus marionetas, como corresponde, pero con la ocasional participación de unos bailarines que a veces toman el lugar de los títeres:


(Los subtítulos en japonés son un ejemplo muy gráfico del interés de los japoneses por la cultura española, que para nada se traduce en un interés de los españoles por la cultura japonesa, exceptuando el manga y poco más... aunque a veces pienso que aquí no puede haber interés por la cultura japonesa porque no hay interés por la cultura de ningún tipo)

Podréis comprobar si veis alguno de los vídeos que en la ópera solo hay 3 personajes cantantes, Don Quijote (bajo cantante/ barítono), Maese Pedro (tenor) y el Trujamán (niño soprano). Cada uno de ellos tiene unas características vocales muy bien diferenciadas, según el personaje que representan, y hablaré algo sobre ellos ayudándome de las "Notas sobre la ejecución vocal" de propio Falla. De hecho... voy a copiarlas literalmente:
La parte de Don Quijote deberá cantarse con noble estilo, que igualmente participe de lo bufo y de lo sublime, exajerando la interpretación de las indicaciones musicales hasta en sus mínimos detalles. Una voz tan nerviosa y enérgica como agil y rica en matices expresivos, será indispensable para la exacta ejecución de esta parte.
En la de Maese Pedro, el artista procurará evitar toda expresión excesivamente lírica, adoptando, por el contrario, la mayor viveza ó intensidad en la dicción musical dentro del tono que exija cada situación dramática. Sin bufonería, pero con muy marcada intención cómica, deberá traducirse el caracter picaresco e irónico del personaje. 
La parte del Trujamán exige una voz nasal y algo forzada: voz de muchacho pregonero; de expresión ruda y exenta, por consiguiente, de toda inflexión lírica. Esta parte deberá ser cantada por un niño, y a falta de este, por una voz de mujer (mezzosoprano agudo) que simulará la calidad vocal y el caracter expresivo antes determinados.
(Lo he copiado tal cual, respetando la ortografía del original) 

Además de estos 3 personajes cantantes están también las marionetas del retablo y los asistentes a la representación (mimos, son los siguientes: Sancho Panza, el Ventero, el Estudiante, el Paje, el Hombre de las lanzas y alabardas)
Las diferencias entre los personajes cantantes no solo se dan a nivel interpretativo, sino también en la escritura de las partes vocales. El ejemplo más evidente es la parte del Trujamán, el niño que pregona el romance, cuya parte retrata con gran realismo la forma de cantar los pregones callejeros, excepto (obviamente) en los breves diálogos que mantiene con Maese Pedro cuando este le riñe.

En cuanto a la orquesta, voy a poner aquí también los instrumentos que la forman, como suelo hacer siempre:

Viento: 1 Flauta/ piccolo, 2 Oboes, 1 Corno Inglés, 1 Clarinete, 1 Fagot, 2 Trompas, 1 Trompeta
Percusión: 2 timbales, tambor (con la caja de madera), xilofón, 2 carracas (mediana y pequeña), 1 gran pandero sin sonajas, Tam- tam, campanilla.
Clavicembalo
Arpa- Laud (o arpa de pedales)
Cuerda: 2 primeros y 2 segundos violines, 2 violas, chelo y contrabajo (para interpretaciones en salas más grandes especifica que es posible incrementar el número de instrumentistas de cuerda y da instrucciones en cuanto a eso. También da instrucciones en cuanto a la colocación de los instrumentos)

En referencia al arpa- laud... he estado buscando información sobre dicho engendro y la verdad es que no encuentro nada más que un instrumento de cuerda africano, que no creo que sea al que se refiere aquí.

La obra comienza con una introducción a cargo de los dos oboes, el corno inglés y la percusión, con una sonoridad que yo creo que busca imitar la de una gaita. Me voy a parar un poco aquí, porque me resulta bastante interesante desde el punto de vista de la instrumentación. Los dos oboes tienen escrito ff marcato, y el corno inglés f. Pero no es solo eso lo que suena, porque por encima del bordón del corno inglés tenemos un agregado disonante de los instrumentos de cuerda, en p, que crea una especie de halo inharmónico, no sé si tratando de imitar con aún más realismo el zumbido del bordón de una gaita. Esto son todo observaciones mías, quizás Falla no estaría pensando en eso y ciertamente no le he preguntado a él porqué hizo eso y no otra cosa. En cuanto al ritmo, la percusión marca un claro 2/4, pero el compás escrito, siguiendo la parte de los oboes, es 6/8. Es casi una tontería que diga que cosas muy similares las encontramos más o menos en la misma época en la música de Stravinsky (por ejemplo en La historia del soldado) Esta introducción es cortada bruscamente por la campanita de Maese Pedro que nos anuncia que vamos a escuchar el retablo de la libertad de Melisendra, y tras él da comienzo la Sinfonía.

Tras la Sinfonía, Maese Pedro pide al público que se siente y el Trujamán comienza a contar la historia.
A partir de aquí la obra está estructurada en cuadros enlazados por las intervenciones del trujamán, hasta el momento en que Don Quijote, lleno de espíritu caballeresco, destruye el retablo para salvar a don Gayferos y Melisenda de los moros que los persiguen:
Cuadro I: La corte de Carlo Magno. Entrada de Carlo Magno.
Vemos la corte del emperador Carlo Magno. En resumen, mientras Don Gayferos juega a las tablas, llega el emperador y le echa en cara su descuido, porque tiene a su esposa cautiva en poder de moros y no hace nada por liberarla. Don Gayferos, impaciente de la cólera marcha a rescatarla. La siguiente intervención del Trujamán introduce el siguiente cuadro.
Cuadro II: Melisendra.
En la torre del Alcazar de Zaragoza, donde está encerrada Melisendra. Un pariente del rey Marsilio la besa por la fuerza en los labios, pero es visto por el rey, que lo manda prender. Una intervención del Trujamán explicando algunos aspectos legales que no vienen al cuento motiva la primera intervención de Don Quijote que le conmina a continuar con su historia y no hablar de cosas que no sabe.
Cuadro III: El suplicio del Moro.
Donde se muestra cómo llevan al pariente del rey a la plaza y lo azotan. El Trujamán introduce el siguiente cuadro.
Cuadro IV: Los Pirineos.
Vemos a don Gayferos cabalgando por los Pirineos dirección a Zaragoza para rescatar a su amada. Suena su trompa de vez en cuando.
En este último cuadro tenemos también otras partes diferenciadas según lo que trata de representar la música, podemos escuchar el sonido de las supuestas campanas de Sansueña (que motivará la siguiente intervención de Don Quijote, para recordar que "entre moros no se usan campanas sino atabales y dulzainas"), y por último, tras la réplica de Maese Pedro a Don Quijote, tenemos la visión de toda la caballería mora persiguiendo a los dos amantes, mientras el Trujamán se desgañita por encima del "caos" de la orquesta para dar una idea de la multitud de moros que les pisan los talones. Es bastante curioso el hecho de que podamos escuchar entre las dulzainas, las trompetas y los atabales la Canción del Fuego fatuo ("lo mismo que er fuego fatuo, lo mismito es er queré..."). No sé si estará aquí porque "le juyes y te persigue" o porque simplemente entraba bastante bien (está sin transportar, en la misma altura que en la original) pero desde luego a mí me parece una genialidad (por si alguien no la conoce, que lo dudo, aquí la tenéis: http://youtu.be/Ombf7iiQFf8).
Es en este punto en el que Don Quijote se levanta y la emprende a golpes con el retablo para rescatar a los valerosos amantes. La obra concluye con dos intervenciones más de Don Quijote, una en alabanza a su amada Dulcinea y otra es una loa a la caballería andante, ambas sazonadas con los lamentos de Maese Pedro ante su destruido retablo.
El libreto es del mismo Falla, y toma como punto de partida el capítulo 26 de la 2ª parte de Don Quijote, al que trata con un respeto absoluto, aunque acorta algunos diálogos. Añade también partes pertenecientes a otros capítulos del libro, como son el canto a Dulcinea y la alabanza a la caballería andante, que no aparecen realmente en ese capítulo (en el libro, tras destrozar el retablo, Maese Pedro discute con don Quijote el precio de las figuras que ha roto, entre otras cosas)

Como curiosidad, la primera vez que escuché la obra me llamó mucho la atención el final... realmente es como si hubiera 2 finales, el de la última intervención de Don Quijote, en Do Mayor, y el de la obra completa, que con solo 3 acordes se planta en un acorde de Re Mayor, sin más, un efecto bastante llamativo la primera vez que se escucha (en el vídeo que he puesto en japonés se ve eso muy claro)

(Un libro muy interesante sobre las óperas de Falla: "Las óperas de Manuel de Falla. De La vida breve a El retablo de Maese Pedro" de Elena Torres Clemente, http://www.sedem.es/es/catalogo/producto.asp?id=96)

(Otro enlace relacionado: http://www.granadafestival.org/blog/hace-90-anos-del-estreno-del-retablo-de-maese-pedro-de-falla)

2 comentarios:

  1. Vas a perdonar que verse mi comentario en la forma de tu mensaje y no en el contenido, aunque sea por esta vez.
    Juanma dijo: "(Los subtítulos en japonés son un ejemplo muy gráfico del interés de los japoneses por la cultura española, que para nada se traduce en un interés de los españoles por la cultura japonesa, exceptuando el manga y poco más... aunque a veces pienso que aquí no puede haber interés por la cultura japonesa porque no hay interés por la cultura de ningún tipo)" y "(no sé cuantas, igual es la primera y la última, total aquí mando yo y escribo lo que me da la gana)"...
    Comentarios como esos hacen que valga la pena leerte xDDDDDD

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  2. La forma también es importante, por supuesto, y tanto como el contenido (aunque en mi caso las formas a veces sean discutibles), así que te lo puedo perdonar ;)

    ¿Pero te ha gustado la obra? o ¿no es lo suficientemente "popera"? jejejeje

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